Leche Frita Cremosa con Limón y Canela

Leche Frita Cremosa con Limón y Canela

Un clásico dulce español que encanta por su contraste: un interior increíblemente cremoso y una capa exterior dorada y crujiente. Esta leche frita casera, con notas aromáticas de limón y canela, es el postre ideal para cualquier ocasión, terminada con un toque de azúcar y canela en polvo.

Tiempo
45 min
Porciones
8
Dificultad
Intermedia

Ingredientes

Porciones:

Masa

  • 1000 mililitros leche entera
  • 400 gramos Azúcar granulada
  • 200 gramos harina de trigo
  • 8 piezas yemas de huevo
  • mantequilla sin sal (al gusto)
  • 2 piezas ralladura de limón
  • 2 piezas canela en rama

Rebozado

  • 2 piezas Huevo (para rebozar)
  • pan rallado (al gusto)
  • Harina de trigo (para rebozar) (al gusto)

Fritura

  • Aceite vegetal (para freír) (al gusto)

Decoración

  • Canela en polvo (para espolvorear) (al gusto)
  • Azúcar (para espolvorear) (al gusto)

Utensilios

  • Batidor de Globo
  • Bol
  • Cacerola gruesa con tapa
  • Cuchara de madera
  • Cuchillo grande
  • Espumadera
  • Fuente rectangular
  • Rallador
  • Sartén
  • recipientes

Pasos

  1. En un bol, disuelve la harina con aproximadamente 100 ml de leche fría hasta obtener una pasta sin grumos. Reserva.

  2. En una cacerola gruesa con tapa, calienta el resto de la leche (400 ml) con la mantequilla, el azúcar, la ralladura de limón y la rama de canela. Lleva a ebullición suave y, en cuanto comience a hervir, retira la rama de canela y vierte la mezcla de harina y leche reservada. Cocina a fuego medio-bajo durante 15 minutos, removiendo constantemente con una cuchara de madera hasta que la masa espese y se despegue de las paredes de la cacerola.

  3. Retira la cacerola del fuego. Incorpora rápidamente las cuatro yemas de huevo, batiendo enérgicamente con el batidor de globo para que se integren por completo y la masa quede suave. Vierte la masa caliente sobre una fuente rectangular previamente engrasada o cubierta con papel de horno, extendiéndola de manera uniforme hasta un grosor de 1.5 a 2 cm. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera por al menos 2 horas, o hasta que esté completamente firme.

  4. Una vez fría y firme, desmolda la masa y córtala en porciones individuales rectangulares o cuadradas con un cuchillo grande. Prepara tres recipientes: uno con harina de trigo para rebozar, otro con el huevo batido y un tercero con pan rallado. Pasa cada trozo de leche frita primero por harina, luego por el huevo batido y finalmente por el pan rallado, asegurándote de cubrir bien todos los lados.

  5. Calienta abundante aceite vegetal en una sartén grande a fuego medio-alto. Fríe los trozos de leche frita rebozados en el aceite caliente hasta que estén dorados y crujientes por todos sus lados. Retíralos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

  6. Justo antes de servir, espolvorea generosamente con azúcar granulada y canela en polvo. Sirve la leche frita templada para disfrutar de su textura cremosa y su exterior crujiente.

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