Pastel frío de limón con galletas María
Pastel frío de limón sin horno, hecho en capas con galletas María y una crema de leches con queso crema. Ideal cuando quieres un postre fácil que se arma en minutos; solo necesita refrigeración para que tome cuerpo (3 horas).
- Tiempo
- 18 min
- Porciones
- 10
- Dificultad
- Fácil
Ingredientes
toda la receta
- 475 gramos barra de queso crema
- 500 mililitros leche evaporada
- 500 gramos leche condensada
- 150 mililitros jugo de limón
- 425 gramos galletas marías
Utensilios
- Molde para pan de caja
- espátula
- licuadora
Pasos
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Prepara un molde chico tipo panqué (aprox. 20–22 cm de largo). Si quieres desmoldar fácil, fórralo con plástico film dejando que sobresalga por los lados. Ten la espátula lista.
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Corta la barra de queso crema en cubos. Agrégalos a la licuadora junto con la leche evaporada, la leche condensada y el jugo de limón. Licua 45–60 segundos, hasta que quede una crema homogénea y ligeramente espesa (sin grumos).
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Arma la primera capa: coloca una cama de galletas María en el fondo (puedes encimarlas un poco para cubrir). Agrega una capa de crema de ~0.5 cm y distribuye con espátula.
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Repite capas de galleta + crema 2 a 3 veces más, según la altura de tu molde. Termina con una capa de crema y alisa la superficie (1–2 minutos).
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Tapa y refrigera mínimo 3 horas para que la galleta se suavice y el pastel tome firmeza. Si puedes, déjalo 4 horas para rebanadas más limpias.
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Para servir: levanta el pastel usando el plástico (si lo usaste) o corta directo en el molde. Rebana y, si te gusta, espolvorea encima migajitas de las mismas galletas (tritura 1–2 galletas y úsalo como acabado).